domingo, 7 de mayo de 2017

Noche y día para el Conde de Lautremont

Llegaron los Cantos de Lautremont.

Una cubierta rojo sangre con una representación calidoscópica de una gárgola demoníaca. Se trata de la mítica traducción de Aldo Pellegrini publicada por primera vez en Buenos Aires en 1964. La edición que tengo en mis manos es de la Editorial Argonauta, cuarta de 1986.


Un libro peculiar, con enormes números de página y un dragón en el lomo como insignia editorial. Pero lo más extraño es que el copyright original de Pellegrini es de 1964 y sin embargo el de la traducción pertenece a la Editorial Argonauta Buenos Aires / Barcelona, 1978, que es el año de la segunda edición del libro y primera en Barcelona.

Hay libros que te mueven a buscar respuestas sin siquiera empezar a leerlos, desde los créditos de edición. Será un complemento perfecto para los Cantos de Otoño, de Ruy Cámara, también sombríos, tan retorcidos en su lucidez para trasladarnos a los años y lugares de este escritor sin igual.


Fuimos es demasiada gente

Tras una breve estancia en el México barroco de Fuimos es mucha gente, de María Luisa Mendoza, cuyo abigarrado lenguaje casi anula la fuerza de las historias que quiere contar, inicio los Cantos de Maldoror durante mis tiempos de lectura diurna, reservando los Cantos de Otoño -la sombría biografía de Isidore Ducasse- para la noche.